¿Qué es y por qué es tan importante la atención plena?

atención plena

Cuando hablamos de atención plena nos referimos al estado de completa concentración en el que nos sumergimos al realizar una actividad determinada. Normalmente no somos conscientes de cuán importante es la atención plena ya no sólo para nuestro rendimiento, sino también para nuestro bienestar físico y emocional.

Aunque vivimos en una multitarea constante, estar motivado será complicado si tratamos de abordar varias tareas a la vez. Es más, cuando nuestra mente está colapsada de pensamientos, no logramos desconectar ni disfrutar de nuestro tiempo de descanso, lo que es muy perjudicial para nuestra salud mental.

Lo que nos distrae de la atención plena…

A continuación, presentamos una serie de factores que impiden desarrollar la atención plena y que conviene evitar en la medida de lo posible:

  • El ruido: Trabajar en un ambiente ruidoso no permite desarrollar la concentración que, en muchas ocasiones, necesitamos. Lo mismo ocurre con el tiempo de descanso.
  • Interrupciones externas: Esto se da especialmente en el ámbito laboral, en el que las interrupciones por parte de otros compañeros suelen ser constantes. Esto provoca que no se llegue a alcanzar un estado óptimo de concentración y el tiempo que lleva concluir determinadas obligaciones, se alargue.
  • Nuevas tecnologías: Ir constantemente acompañados de un dispositivo móvil y consultarlo de manera reiterada provoca que nuestra concentración no logre desarrollarse de manera completa. Whatsapp, Twitter,  .. Cada vez son más las redes sociales o aplicaciones móviles de las que tenemos (o queremos) estar pendientes y que impiden que nuestra concentración se desarrolle de manera óptima.
  • Desorden del espacio: ¿Cuántas veces nos hemos sentido agobiados o estresados cuando el desorden reina a nuestro alrededor? Desarrollar nuestras tareas u obligaciones en un espacio de trabajo desordenado es una de las causas de la concentración, así lo demuestra un estudio de realizado en el Instituto de Neurociencias de la Universidad de Princeton.
  • Preocupaciones relacionadas con el futuro: Los desvelos, sobre todo aquellos relacionados con el trabajo, la salud y el dinero, suelen ocupar nuestros pensamientos durante todo el día. Esto puede provocar cierta ansiedad y estrés que imposibilitan la atención plena y, además, pueden desembocar en problemas de salud.

Practica la atención plena

Una vez repasados los aspectos principales que atentan contra nuestra concentración, te traemos 2 ejercicios que te pueden ayudar a desarrollar la atención plena.

  • Ejercicio de observación: Toma algún objeto que tengas cerca, por ejemplo, puede ser un bolígrafo, una taza o un libro y dedica un tiempo a observarlo detenidamente. Fíjate en su forma, en su color, en su aspecto en general. Poco a poco, irás notando como tu mente se libera de otros pensamientos y te trasladas al presente conscientemente. Esto también puedes hacerlo de manera auditiva, escuchar atento una canción, a una persona o la radio, desarrollará además tu escucha activa.
  • Ejercicio de respiración: Dedícale un momento a tu respiración, será beneficioso para tu relajación y posterior concentración. En ciclos de unos 8 segundos, inhala por la nariz y exhala por la boca lentamente, y repite el proceso las veces que quieras o necesites. Intenta, al mismo tiempo, ir liberando tu mente de pensamientos externos, y céntrate sólo en la respiración.

Atención en tu comunicación: Claves de la escucha activa

En el marco de la comunicación hay varios ingredientes importantes y muchos tienen que ver con la posición que adoptamos respecto del otro, la atención que pongamos en el proceso.  Aunque escuchar al otro es fundamental si queremos comprender un mensaje, la asertividad demanda algo más. Algo que puede proporcionar la escucha activa. Una habilidad con la que podamos descifrar qué dice una persona, qué siente y además podemos dar feedback.

La escucha activa, definida hace décadas por el doctor Carl Rogers en la Universidad de Chicago, requiere de un esfuerzo consciente por nuestra parte en el que cuentan varios factores: 

  • Clima: Creación de un ambiente agradable donde prime la confianza
  • Aceptación: Tenemos que aceptar a los otros tal cual son, y no como a nosotros nos gustaría que fueran.
  • Interés en el otro y su mensaje: Esta habilidad requiere de un esfuerzo que será complicado realizar si apenas nos importa lo que nos vayan a contar o quien lo haga.
  • Pausa: Es positivo evitar precipitarnos en nuestras conclusiones, así como dar consejos o soluciones que no nos han solicitado o para los que no tenemos toda la información.
  • Cautela: Evitar la contraargumentación (“Me encuentro regular” – “Pues yo también”) y no poner en boca de terceras personas aquello que no han dicho.
  • Silencio: No es óptimo interrumpir a quien habla o no dejar determinados espacios para que la persona se encuentre a gusto relatando su historia.
  • Tiempo: Parece obvio, pero será muy difícil tratar de acercarnos a una persona y su mensaje si tratamos de hacerlo a toda prisa. Casi todos los ingredientes citados hasta ahora muestran que la escucha activa no es un proceso que podamos acelerar.

Preguntas sobre mi escucha

En ocasiones es útil preguntarnos sobre nuestra capacidad de escucha y analizar si en una conversación nos centramos en lo que dice el otro:

  • ¿Mostramos un interés real en lo que nos cuentan con nuestros gestos o nuestro lenguaje corporal transmite desconexión?
  • ¿Estás atento a lo que te cuentan o estás pensando en lo próximo que dirás?¿Cómo está tu voz interior a lo largo de la conversación?
  • ¿Estamos alerta a todo lo que sucede a nuestro alrededor (alertas del teléfono, ruidos, otras personas…) mientras nuestro compañero habla?
  • ¿Damos las opiniones y afirmaciones de los demás el significado correcto o el que más cerca está de nuestros intereses y creencias?
  • ¿Seríamos capaces de repetir las ideas centrales de lo que nos acaban de contar?