Miguel Jiménez, CEO de FFWD: “Si tienes un futuro que enamora, tienes a todo el mundo contigo”

Desayunos Canal CEO |  Considerado uno de los mejores futuristas del mundo, Miguel Jiménez, CEO de FFWD, lleva dos décadas asesorando a multinacionales y gobiernos sobre innovación y tendencias para el desarrollo estratégico. El pasado viernes tuvimos la suerte de compartir con él uno de nuestros desayunos inspiradores en Madrid. 

Mirar hacia el futuro con visión y estrategia. Este fue el lema que planeó en todo momento sobre el último Desayuno Canal CEO, celebrado el pasado viernes en Madrid y que contó con un invitado de excepción: Miguel Jiménez, CEO de FFWD y uno de los futuristas más relevantes a nivel internacional.

De la mano de este experto en tecnologías disruptivas y prospectiva estratégica, nos acercamos al concepto de futuro. Y aprendimos sobre las cualidades que debe atesorar ese líder llamado a servir de guía.

“Hay muchas veces que generalizamos sobre el futuro, cuando el futuro es totalmente subjetivo, es personal y depende de cómo hemos construido su imagen”.

Este encuentro no hubiera sido posible sin el apoyo de Nacex, Number 16 School, Nespresso Professional y la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Madrid.

El futuro no existe: la importancia de la narrativa

Jiménez parte de la premisa de que “el futuro no es nada, no existe, no está, no lo podemos planificar; el futuro es algo básicamente que nos imaginamos”. Desde esa perspectiva, este CEO construye lo que él denomina como narrativa.

Con este término, Jiménez se refiere a la capacidad de anticiparnos a posibles escenarios desde nuestras empresas u organizaciones. No significa predecir, pues este verbo implicaría que el futuro está prescrito, sino adelantarnos a ese futuro, que puede ser múltiple. Un ejercicio, este último, que rara vez abordan las compañías. 

 “¿Quiénes tenéis a una persona cuyo único trabajo sea observar qué cambia en el mundo para tomar las siguientes decisiones? Nadie”.

Esa es la razón por la que su consultoría, FFWD, trabaja ayudando a las empresas a establecer modelos de anticipación del futuro. Un futuro donde el escenario no es el que deseo, sino un abanico muy amplio, de opciones que me exigen prepárame ante varios escenarios. “Apuesto a múltiples alternativas teniendo en cuenta cómo funciona el juego”, resume Jiménez.

Pero ¿cuál es la clave para no fallar entonces en esa labor de anticipación? Este líder y emprendedor lo tiene claro: observar. “Tienes que tener súper claro que lo que tu piensas no va a suceder, con una probabilidad súper alta”, señala y añade: “porque nunca salen las cosas como las hemos ideado inicialmente y ¿qué hacemos en ese momento? Hay que estar atentos y adaptarnos lo antes posible”.

“Deambulamos en lugar de caminar hacia un futuro”.

Pero ese estar atentos precisa de una observación al cambio emergente, una observación permanente que nos permita una rápida adaptación. Y es ahí donde flaquean la mayor parte de las empresas. “¿Quién está observando el cambio?”, se pregunta Jiménez, la respuesta es sencilla, (casi) nadie.

Las cualidades del líder que anticipa el futuro

Esa persona encargada de ver qué vaticina el futuro podría ser el CEO de la empresa, y debe albergar ciertas cualidades. Entre ellas, Jiménez destaca la curiosidad y el cero apego al presente y a lo que tienes, porque es volátil. “La volatilidad y la incertidumbre son dos atributos de nuestra propia existencia, sin embargo, eso no lo aplicamos a las empresas, las empresas hacemos un plan estratégico que hay que ejecutar pase lo que pase”, explica.

Se trata de ser capaz de anticipar un camino que me permita llegar antes a ese lugar que mi potencial cliente”.

De hecho, Jiménez pone un buen ejemplo, muy práctico, sobre esta última reflexión. Y es que, las empresas se preocupan sobre lo que opinan los clientes sobre su producto actual, cuando deberían proyectar dónde estarán esos clientes y qué necesitarán o demandarán en el futuro para situar ahí su estrategia, sus productos. “Se trata de ser capaz de anticipar un camino que me permita llegar antes a ese lugar que mi potencial cliente”. Esta es la parte difícil, según Jiménez.

Ese líder debe ser una persona capaz de dibujar ese trayecto, pero también de enamorarse del escenario al que le lleva, de ese futuro, para convencer así a una parte de la humanidad de que ese es, precisamente, el camino. El futuro, además de ser algo obvio, debe ser atractivo. Porque “si tienes un futuro que enamora, tienes a todo el mundo contigo”, subraya.

“¿Para qué sirve la pasión de una persona? Para construir esa gran narrativa que inspira al resto”.

Eso sí, apunta Jiménez que la narrativa que impulse el cambio, a aquella que construya ese CEO, ha de albergar dos cualidades necesarias: la empatía social y la justicia intergeneracional. Es decir, en palabras de Jimenez, “que todo lo que hagamos ahora haga bien a las generaciones pasadas, a las presentes y a las futuras, porque casi siempre miramos para el bien de lo que somos ahora, no de lo que vendrá después”.

“Hay que tener una visión amplia, ser capaz de empatizar más con el contexto general y proporcionar la narrativa que consideras que es la adecuada para un entorno mucho más justo”.