Comunicar y empatizar: habilidades imprescindibles

comunicar y empatizar

¿Quién no ha tenido una conversación difícil con su pareja? ¿Y una respuesta complicada de un cliente? Todos podríamos contar por decenas las situaciones que se enredan por una mala comunicación en el entorno profesional y en el personal. Hoy hablamos de comunicar y empatizar.

El escritor Álvaro Fernández Alorda afirma que “nos jugamos la vida en nuestras conversaciones”. Todos sabemos que un mismo mensaje se puede prestar a muchas interpretaciones en función de las palabras usadas, el tono, el contexto y hasta nuestras emociones.

Como afirma Fernández Alorda nuestras relaciones están fuertemente condicionadas por los sentimientos tanto propios como ajenos. Saber gestionar nuestras emociones e interpretar las de los otros nos ayudará a crear mejores contextos comunicativos y a conseguir que esas relaciones sean más sanas y próximas con otras personas. Y de todo eso se ocupa, para muchos psicólogos y expertos, la comunicación asertiva. Aquella que trata de ser eficaz a la vez que empática.

 “Nos jugamos la vida en nuestras conversaciones”, Álvaro Fernández Alorda

Saber expresar lo que pienso o siento

Hay quien considera que la asertividad es tan sólo una manera de decir de forma elegante algo que no será agradable de escuchar. Pero de ser así, estaríamos hablando de una forma de comunicarnos que sólo sería válida en situaciones de queja, disenso o crítica. Según Eva Bach y Anna Forés, autoras del libro ‘La Asertividad. Para gente extraordinaria’ (Plataforma editorial, 2008),  este concepto tiene que ver “con la necesidad de cuidarnos y protegernos unos a otros, con el deseo de generar confianza y proximidad a través de la comunicación”.

Para generar este tipo de comunicación hay cuatro habilidades sociales que tenemos que aprender a manejar:

  • Capacidad de decir que no
  • Capacidad de pedir favores y hacer peticiones
  • Capacidad de expresar sentimientos positivos y negativos
  • Capacidad de iniciar, mantener y cerrar conversaciones.

Teniendo en cuenta todo esto, podemos considerar la asertividad como un recurso para comunicar de un modo respetuoso y oportuno lo que yo siento y para acoger con el mismo respeto lo que sienten los otros.

Olga Castanyer y Estela Ortega describen en su libro “Asertividad en el trabajo” reflejan una serie de pautas para tratar de que la persona sea asertiva

  • No evita situaciones: se enfrenta a ellas y trata de resolverlas
  • Sabe realizar críticas, pero también recibirlas
  • Sabe decir “no” y poner límites sin sentir culpabilidad por ello
  • Sabe pedir favores o reaccionar ante un ataque
  • Gestiona sus emociones y sabe expresarlas
  • No da por supuesto que la otra persona conoce nuestros objetivos ni
  • tampoco nuestro estado emocional
  • No cae en pensamientos negativos que desestabilizan su autoestima, creando
  • Sentimiento de inferioridad.
  • Defiende sus intereses sin imposiciones, respetando los del otro

La Real Academia Española define el término de empatía como la capacidad para identificarse con alguien y compartir sus sentimientos. Supone, además, descubrir las necesidades que tienen otras personas, entender qué es lo que determina sus emociones, positivas y negativas.

Entender a los demás: tipos de empatía

Daniel Goleman, reconocido experto en el ámbito de la inteligencia emocional, destaca La tríada de la empatía, que acoge 3 dimensiones distintas de “concentrarse en lo que los demás experimentan”:

  • Empatía cognitiva: Esta variedad permite asumir la perspectiva de los demás, entender su estado mental y gestionar las emociones propias mientras valoramos las ajenas.
  • Empatía emocional: Es la dimensión que permite conectar con los sentimientos de otros hasta experimentar nosotros cualquier sensación que estén sintiendo los demás.
  • Preocupación empática: Esta vertiente nos lleva a ocuparnos de los demás, incluso a ayudarles. Fruto de ello puede llegar la “fatiga de la compasión”. Es necesario un equilibrio entre la gestión de las emociones propias y la comprensión del dolor ajeno.

Comunicar y empatizar

¿Cómo desarrollar la empatía?

Estos son algunos consejos básicos que permitirán mostrar la empatía:

  • Presta atención a las personas que te rodean, para poder ofrecerles una respuesta que se adecúe a sus sentimientos o percepciones.
  • Antes de dar un consejo, deja que tu interlocutor transmita su mensaje sin interrumpirle.
  • Evita dar una opinión en forma de juicio y hazlo sólo cuando te la pidan.
  • Muestra una buena predisposición para aceptar otros pensamientos o percepciones que no se correspondan con los tuyos.

Cuidado con las trampas comunicativas

Las ideas y conceptos sobre la mejora de nuestra comunicación nos llevan a lugares equivocados. Se nos aconseja ser honestos, cercanos, empáticos, auténticos… Se pide tanto que a veces llegamos a lugares poco aconsejables desde la óptica emocional

En la obra ‘Des-educate’ (editada por Paidós, 2004) Eva Bach y Pere Dardér afirman que la “autenticidad no es hacer cualquier juicio sobre los otros”. Es habitual, en lo laboral y en lo personal, encontrar perfiles que creen que pueden comentar cualquier situación cómo quieran en virtud de una autenticidad mal entendida. No podemos entender por honestidad o sinceridad el hecho de desatar nuestra expresividad sin regularla ni adecuarla a las necesidades del contexto.

En el otro extremo encontramos a las personas demasiado serviciales. No podemos confundir asertividad con tratar de agradar constantemente al otro.

Ser empático y tratar de interpretar el contexto no se puede traducir por complacer constantemente a alguien, amoldándose a sus requerimientos y demandas.