Ángel Bonet: “Necesitamos redefinir el concepto de éxito empresarial”

Por Miguel Barrionuevo | Ángel Bonet, economista, emprendedor y empresario especializado en economía de impacto fue el invitado al CEO Fórum de Mutualidad del pasado 10 de mayo. Ángel lleva más de 30 años ayudando a las empresas a crecer de manera exponencial a través de la tecnología, situando a las personas y al planeta en el centro de la estrategia. Uno de los sectores clave en la economía del propósito, en su opinión, será el sector de la abogacía.

Nuestra economía ha puesto en jaque dos aspectos que Ángel considera fundamentales y que la sociedad debe abordar de manera central y sin demora. Por un lado, la desigualdad social actual hace que el 0,7% más rico atesore el 45% del capital del mundo, mientras que el 75% de la población mundial solo posee el 3% de la riqueza, y la proyección es que estos datos se acentúen.

Esto pone en duda la capacidad del sistema como mecanismo de distribución de la riqueza y generador de bienestar social. Vivimos una emergencia ecosistémica de carácter estructural que no podemos obviar. Bonet hizo referencia a la biocapacidad: el momento del año en que agotamos los recursos naturales que la Tierra produce ese año para abastecer nuestro estilo de vida. Este año, afirmó, se sitúa el 5 de junio. A partir de ahí, empezamos a restar.

Cada año se agota antes la biocapacidad del planeta, y más si consideramos el crecimiento demográfico y las mejores condiciones de vida en países de la periferia, como en la región asiática.

En su crítica constructiva a la sociedad actual, Ángel remarca constantemente la mala educación que hemos recibido y que nos ha llevado a actuar de manera inconsciente, guiados por la exclusiva búsqueda de lucro personal, dejando de lado nuestra conciencia comunitaria y la importancia de contribuir a mejorar nuestro entorno. Defiende que desde la empresa debemos reconciliarnos con aspectos como la colaboración, la generosidad, la empatía y la preservación de nuestra especie y del ser humano, aspectos que están en nuestro ADN antropológico y que hemos dejado a un lado.

Alinear propósito personal y profesional

Un aspecto central del trabajo de Ángel es el propósito. Patricia, Coordinadora Institucional de Mutualidad, preguntó cómo se construye ese propósito y cómo se aterriza y se plasma en un enunciado inspirador. En primer lugar, Ángel afirma que es importante identificar el propósito personal y el profesional, y que en la medida de lo posible estos deben estar alineados, encontrando una coherencia que los conecte. Dentro de la empresa, es importante que el propósito no se quede en un cajón o estampado en una pared. El propósito es donde realmente sueño con llegar, sabiendo que nunca voy a alcanzarlo; tiene que marcar toda nuestra vida, profesional y personal. La forma en la que nos relacionamos, las decisiones de negocio que tomamos, etc. Ser capaces de alinear cada una de nuestras actuaciones con nuestro propósito es, para Bonet, la definición más clara de éxito.

Durante la conversación, Patricia, le preguntó cómo pueden las empresas combinar una visión de negocio con la generación de impactos positivos para la sociedad y el medio ambiente. Para Ángel, la intersección entre impacto positivo y lucro es precisamente la esencia fundacional del sistema capitalista y es el sentido último que debe tener una empresa. La división entre empresas cuyo fin es maximizar el beneficio a toda costa y un tercer sector que solo se mueve por el impacto social y medioambiental ha generado, bajo su perspectiva, muchos de los problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad.

Las empresas de impacto social tratan de colocarse en esa intersección, generando riqueza al mismo tiempo que buscan soluciones que mejoren la vida de las personas o contribuyan a regenerar el ecosistema.

Este tipo de empresas son muy interesantes porque se mueven en una lógica de eficiencia de mercado al mismo tiempo que buscan aportar un valor real al conjunto de la sociedad.

Redefiniendo el éxito

Otra reflexión destacable que planteó Bonet es el eterno ausente de nuestro sistema: el cómo. Tendemos a medir el éxito por el «cuánto». Nuestros rankings siempre están mediados por lo cuantitativo: apreciamos una ropa por cuánto cuesta o por la rebaja que hemos conseguido, medimos el éxito a través de quién tiene más riqueza o bienes, pero rara vez ponemos el acento en el «cómo». Necesitamos redefinir el éxito empresarial. Si conseguimos que el capital simbólico se centre en valorar el cómo, y empezamos a premiar los comportamientos cívicos y la creación de impacto positivo, es muy posible que las cosas empiecen a cambiar.

El cambio vendrá principalmente de dos fuentes: la educación y los medios de comunicación. Cuando este tema se convierta en un elemento mainstream, se producirá un gran cambio acelerado en la forma en la que entendemos el éxito y los parámetros por los que las empresas y sus líderes se guían. El cambio ya ha empezado y cada vez se escuchan y se ven más iniciativas en este sentido, pero todavía queda un largo recorrido hasta que se convierta en la norma.

En este sentido, el ámbito jurídico tiene un enorme papel que jugar y una gran oportunidad de negocio. Aquellos que la aprovechen se posicionarán como líderes del sector en la etapa que viene.