2024: una oportunidad para acabar con el leadership washing

Gabriel Weinstein Olivia

Por Gabriel Weinstein, Socio y Managing Partner para Europa de Olivia | Recién estrenado 2024, el liderazgo se presenta como un desafío importante en el panorama empresarial español. A medida que las organizaciones buscan evolucionar y adaptarse a un entorno de cambio constante, el liderazgo efectivo se ha erigido como uno de los objetivos estratégicos para este año. Sin embargo, la tentación del leadership washing amenaza con desvirtuar esta meta crucial. Y España no es ajena a ese fenómeno.

El término de leadership washing se acuña para identificar a una organización que, con acciones puntuales y dirigidas puramente “a la galería”, intenta demostrar o comunicar que sus líderes son empáticos, practican la escucha activa y motivan a sus equipos desde un rol más de coach que de “jefe”. En otras palabras, son organizaciones que intentan “lavar” su imagen y presentarse como compañías inclusivas y de jerarquías horizontales. Pero en realidad no invierten en el desarrollo personal de sus líderes, y si lo hacen, lo hacen cada vez menos.

Un estudio conjunto de The Josh Bersin Company y BetterUp publicado en noviembre de 2023 le pone números al desafío. La investigación analizó durante un año más de 1.000 organizaciones en todo el mundo y realizó más de 50 entrevistas personales con responsables de RRHH. El resultado: el promedio de las empresas hoy invierte 500$ por persona a la hora en programas de desarrollo para sus líderes; un 83% admite haber minimizado su inversión en esta área; sólo 1 de cada 4 organizaciones consultadas siente que su programa de desarrollo profesional para sus líderes es “relevante”, y apenas un 11% admite invertir en programas de formación de liderazgo personificada.

Liderar de cara a la galería

La carencia de un liderazgo sólido y efectivo se ha convertido en un desafío que no puede pasarse por alto en las compañías. Reconocer la brecha real que existe en nuestra organización entre el verdadero liderazgo conectivo al que deberíamos aspirar y el estilo de liderazgo unidireccional de antaño es el primer paso hacia una transformación real y duradera. No sorprende: el cambio en el estilo de dirección impacta directamente en la cultura de la compañía, es decir, en su forma de hacer lo que hace.

Las empresas están empezando a comprender que para conseguir un éxito sostenible en el tiempo deben abordar la calidad de su liderazgo de manera proactiva.

La inversión significativa de recursos en eventos llamativos dirigidos “a la galería” puede proporcionar una ilusión momentánea de cambio. Sin embargo, nunca logrará generar la base para una transformación interna genuina. Para ello, el cambio requiere de un trabajo de fondo que involucre y comprometa a los directivos de nuestra empresa a desarrollar una forma de liderar que se apoye genuinamente en el acompañamiento y el empoderamiento de los equipos y sus integrantes.

Bajo este concepto, el compromiso con el liderazgo va  más allá de la retórica. Busca cambiar la cultura misma de la compañía, la manera en que desarrolla su actividad. Y el leadership washing se convierte en un obstáculo que socava los esfuerzos reales de transformación. Evitarlo requiere como primer objetivo que las empresas sepan resistir la tentación de soluciones superficiales, y en segundo lugar, que se comprometan a cambios estructurales, programas de desarrollo de liderazgo sostenible y una cultura que fomente la autenticidad y la transparencia.

El liderazgo en la empresa española

Recientemente, el portal InfoJobs publicaba un estudio sobre la forma de liderar en España, según el cual el modelo autocrático, el más vertical y unidireccional, es el más frecuente en las empresas españolas (34,5%), y al mismo tiempo es, con amplísima diferencia, el que menos desearían tener los empleados (2,5%). Los estilos de liderazgo que prefieren los empleados son el transformacional (37%) y el democrático o participativo (35%), aunque la realidad es que estos solo están presentes en el 16% y 27% de las compañías, respectivamente.

Las empresas españolas no pueden subestimar la importancia del liderazgo efectivo. Un liderazgo sólido no solo impulsa el rendimiento y la innovación, sino que también fortalece la conexión entre los directivos y los empleados, generando un ambiente de trabajo positivo y colaborativo. Enfocarse en la creación de líderes auténticos, invertir en programas de desarrollo continuo y construir una cultura que promueva la confianza y la colaboración son elementos esenciales para el futuro de las organizaciones.

Por ello, este nuevo año tienen la oportunidad y la necesidad de convertir el liderazgo en una prioridad estratégica genuina. De no hacerlo, muchas corren peligro de desaprovechar un momento único, como lo vienen siendo los años pospandemia.

2024 tiene el potencial de convertirse en un año de cambio en términos de liderazgo empresarial en España. Para lograrlo, es imperativo que las empresas reconozcan la trampa del leadership washing y se comprometan a una transformación auténtica que impulse un liderazgo sólido y sostenible.