Santo Tomás de Aquino: un liderazgo que cumple 750 años

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Santo Tomás de Aquino (Roccasecca, 1925- Abadía de Fossanova, 7 de marzo de 1274). Se le conoce popularmente por ser el patrón de los estudiantes. Sin embargo, su legado es extenso y aún influyente. El pensamiento moderno guarda reminiscencias de este teólogo, filósofo y fraile nacido en Italia, al que hace apenas unos días se recordaba por los 750 años de su muerte.

 “Teme al hombre de un solo libro”

Más allá de la devoción religiosa

Intentar abarcar una figura como la de Tomás de Aquino en apenas unos párrafos resulta una tarea complicada. Para no caer en lo anecdótico o superficial, deberíamos zambullirnos en la lectura de algunos de los libros que tratan de comprender su figura. O mejor aún, en la obra cumbre del italiano: Summa theologica, un tratado de teología o manual para la educación teológica escrito entre 1265 y 1274. Este aglutina el pensamiento de toda una vida y trata de probar la existencia de Dios a través de argumentos racionales. No fue su única obra, Aquino dejó un prolífico legado.

“Vivir es más perfecto que ser, y saber es más perfecto que vivir”

Pero ¿qué interés puede despertar hoy en día este fraile más allá de encarnar la esencia o filosofía del cristianismo? 

Bien, Tomás de Aquino fue un pensador y filósofo de enorme influencia que dejó reflexiones acerca de la ética, la teoría del conocimiento o la metafísica que han perdurado durante siglos. Hijo de los condes de Aquino, recibió una exquisita formación. Estudió en Nápoles, París (donde recibió clases de Alberto Magno, gran teólogo de la época) o Colonia. En definitiva, fue un hombre culto que, además, supo imprimir a sus escritos claridad y profundidad. 

El líder carismático consagrado a la docencia

A Tomás de Aquino se le reconoce una capacidad innata para poner sobre la mesa y hacer entender conceptos teológicos y filosóficos complejos. Quizás por eso logró atraer la atención de tantos en su tiempo. Era así poseedor de una de las características imprescindibles de todo líder: el saber comunicar eficazmente.

 “Si el objetivo más alto de un capitán fuera preservar su barco, lo mantendría en el puerto por siempre”

Por otra parte, su devoción le llevó a cultivar una ética personal que, por entonces, encarnaba el virtuosismo. Humildad, fe, compromiso…, eran valores que otros intentaban emular. Es decir, Tomás de Aquino servía de ejemplo a las personas de la época por sus creencias y comportamiento, siendo además una figura que infundía un gran respeto y admiración. No en vano, fue canonizado por la Iglesia Católica en 1323.

Así, Tomás de Aquino constituyó una figura líder en su época, que ha mantenido una gran influencia con el paso del tiempo. 

Por un lado, en la docencia, donde su enfoque entre la razón y la fé ha calado de tal forma que se halla en el ADN de las escuelas y universidades católicas. La formación de multitud de líderes se ha gestado sobre los pilares establecidos por Aquino hace 750 años.

“La raíz de la libertad se encuentra en la razón. No hay libertad sino en la verdad”

Y por otro lado, sobre el pensamiento posterior, de índole ética o política e incluso aquel sobre el que se cimentan la concepción de los derechos individuales o la justicia social. Todo ello gracias a ese enfoque racional y sistemático de la teología, constituyendo un punto común entre la filosofía aristotélica y la doctrina cristiana.

 

Pero fue sin duda su claridad en la presentación de ideas, su enseñanza sistemática, la que mayor influencia revela hoy en día a través de la pedagogía. Para celebrarlo, el 28 de enero, día de su santo, las instituciones católicas de enseñanza celebran actos festivos en los que se recuerda su figura.