Plan de sucesión o cómo apuntalar el futuro de tu empresa

Plan de sucesión

Succession lleva cuatro temporadas dando mucho de qué hablar. La serie estadounidense ha cosechado el entusiasmo de público y crítica. Y se ha hecho con cuatro galardones en los últimos Globos de Oro, entre ellos, el de mejor serie dramática, por tercera vez.

Para muchos, la serie retrata a la perfección las miserias de una familia multimillonaria. Admitámoslo, es más fácil encontrar consuelo cuando nos convencemos de que los ricos viven peor, al menos en lo emocional. 

Sin embargo, Succession nos deja otra lectura valiosa si estamos al frente o en el equipo directivo de una empresa: para garantizar la supervivencia del negocio, mejor contar con un plan de sucesión.

Plan de sucesión en las organizaciones

No importa si se trata de una pyme o una gran multinacional. Si su actual líder contribuyó a su fundación o llegó a la presidencia por casualidad. Lo cierto es que toda organización necesita un plan de sucesión. Y quienes ejercen el liderazgo deben contribuir a ello.

El plan de sucesión de una empresa no parece algo prioritario. Sin embargo, cuando existe vocación de persistencia, no digamos ya de expansión o crecimiento, el plan de sucesión se torna inevitable. 

Y lo hace fundamentalmente por dos razones: la primera, porque plasmar sobre el papel una estrategia de continuidad (ante la ausencia de la cabeza visible de la organización) confiere cierta sensación de confianza y seguridad al resto del equipo. Es decir, se manifiesta la voluntad de que la entidad persista. Y que lo haga, además, a razón de unos valores definidos y encarnados por una persona concreta.

La segunda razón es que un plan de sucesión facilita enormemente las cosas llegado el momento. Digamos que allana el camino, pues establece un protocolo de traspaso, de reemplazo, que además ha sido consensuado y analizado previamente por las partes implicadas.

En otras palabras: evitamos contratiempos de última hora, posibles recelos y desavenencias. O dicho de otra forma, garantizamos una transición tranquila y sin sobresaltos. 

De hecho, este plan de sucesión puede marcar la gran diferencia entre cosechar formidables resultados en los índices bursátiles o una caída en picado ante dicho relevo. Un ejemplo reciente es el protagonizado por Marta Ortega al frente del grupo Inditex. Sin duda, un ejemplo de sucesión de enorme éxito.

Cuando la familia rivaliza

Caso más complicado aún es el de las empresas familiares. En este sentido, el plan de sucesión empresarial es más importante que ningún otro. Especialmente si existen varias personas herederas y deseosas de un cargo de presidencia. 

Si la intención es que el proyecto continúe en manos del apellido o saga familiar, lo mejor es apostar por un plan de sucesión minucioso. Y transparente. Y excepcionalmente dialogado, debatido y refrendado por todas las partes implicadas.

Además, ese plan de sucesión tendrá que garantizar ciertos factores. Por ejemplo, la continuidad de los valores, misión y objetivos que mantiene la empresa de manera histórica. Así como abrir la puerta a nuevas estrategias de común acuerdo. Es decir, ese plan ha de consolidar la herencia recibida y, al mismo tiempo, velar por su acomodación a los nuevos tiempos.

En definitiva, los beneficios de un plan de sucesión y su línea de carrera libran a la organización de consecuencias indeseadas. Contribuye a la anticipación a posibles escenarios, a encontrar a la persona idónea para representar el cambio de forma sosegada y a consolidar el proyecto empresarial.